Una noticia reciente merece atención. GeoPark, junto a Fundación Cataruben y Bancolombia, anunció el inicio de Orinoquía Regenera, una iniciativa agro-sostenible que busca transformar la ganadería en Meta y Casanare a través de soluciones basadas en la naturaleza. El proyecto tiene el potencial de impactar hasta 80.000 hectáreas, beneficiar a 400 familias rurales y generar más de 7 millones de créditos de carbono.
Más allá de las cifras —que ya son significativas—, lo verdaderamente valioso es el enfoque. Orinoquía Regenera parte de una idea poderosa: la ganadería puede ser parte de la solución ambiental cuando se transforma desde el territorio, con prácticas sostenibles, visión de largo plazo y compromiso con las comunidades rurales.
En una región como la Orinoquía, donde la producción, la biodiversidad y la cultura están profundamente entrelazadas, este tipo de iniciativas refuerzan una convicción clave: cuidar el paisaje y fortalecer las economías rurales no son caminos opuestos. Son parte del mismo desafío y, también, de la misma oportunidad.
Ese enfoque conecta directamente con el propósito que Fundación Amanecer ha impulsado durante años: acompañar a pequeños productores y microempresarios rurales para que puedan mejorar su productividad sin degradar el entorno. Esto se traduce en trabajo concreto en inclusión financiera, microcrédito responsable, fortalecimiento de asociaciones y apoyo técnico para transitar hacia prácticas más sostenibles y resilientes.
Orinoquía Regenera es una buena noticia no solo para Meta y Casanare, sino para el país. Demuestra que la sostenibilidad sí puede escalar cuando se construye desde el territorio, con inversión, articulación y una visión compartida.
Porque transformar territorios no es una tarea individual. Es un esfuerzo colectivo.
Fundación Amanecer