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FELIZ DÍA DEL CAMPESINO

Decía una frase que alguna vez escuché: “Por lo menos una vez en la vida vas a necesitar un médico, un abogado o un arquitecto, pero todos los días y tres veces al día vas a necesitar un agricultor.” Y justamente por eso, esta no es una fecha para pasar por alto.

Cada 2 de junio se celebra en Colombia el Día del Campesino, una conmemoración establecida mediante el Decreto 135 de 1965 para exaltar los méritos, la laboriosidad y el aporte de quienes dedican su vida a las actividades agrícolas y ganaderas. Sin embargo, más allá de un festejo folclórico, esta fecha también nos invita a reivindicar los derechos, la dignidad y el valor de nuestros productores rurales.

No es casualidad que, tras décadas de luchas y reivindicaciones, desde 2023 el campesinado haya sido reconocido como sujeto de especial protección constitucional, un hecho histórico que reconoce no solo su aporte económico, sino también su papel social, cultural y territorial en la construcción del país.

Es difícil encasillar al campesinado colombiano en una sola definición. Hablar de los campesinos es hablar de un mosaico de culturas, paisajes, colores, olores y formas de vida. No es lo mismo un campesino boyacense de tierra fría que madruga a ordeñar sus vacas envuelto en una ruana, que un campesino de las sabanas casanareñas que se prepara para arrear o colear su ganado bajo el intenso sol del llano. Y precisamente en esa diversidad reside una de las mayores riquezas de nuestro país.

Muchas veces damos por sentado que podemos ir a una plaza de mercado o a un supermercado y encontrar frutas, verduras, granos, lácteos o proteínas frescas. Pero detrás de cada alimento hay una historia, una familia y unas manos campesinas que sembraron, cuidaron y cosecharon lo que llega a nuestra mesa.

Los campesinos han sabido sobrellevar la historia de Colombia, desde los tiempos de la independencia hasta nuestros días. Han enfrentado conflictos armados, violencias silenciosas en los territorios y profundas desigualdades en el acceso a servicios básicos como educación, salud, transporte, tecnología y oportunidades para comercializar sus productos. Aun así, siguen siendo sinónimo de resistencia, resiliencia y amor por sus raíces. En sus ojos se refleja una conexión profunda con la tierra, una relación construida a través de generaciones y fortalecida por el trabajo diario.

Hoy es un día para recordar que cerca del 70 % de los alimentos que consumimos los colombianos han pasado por manos campesinas. También es una oportunidad para reconocer que son guardianes de nuestra música, gastronomía, tradición oral y de esos sabores que definen la diversidad de nuestra colombianidad. Son, además, portadores de un conocimiento práctico invaluable, porque mantienen un diálogo permanente con la lluvia, el sol, los animales y los ciclos de la naturaleza.

Gracias por sembrar mucho más que alimentos. Gracias por cultivar identidad, cultura, esperanza y futuro. Gracias por ser el pilar más importante de nuestra soberanía alimentaria.

¡Feliz Día del Campesino!