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Fundación Amanecer comparte su experiencia sobre transformación territorial en el XVI Congreso de Responsabilidad Social

El desarrollo de una región no depende únicamente de sus recursos, sino también de las capacidades de las personas y de los actores que la construyen. Esta fue una de las perspectivas que llevó Fundación Amanecer al panel “Instituciones que transforman las regiones”, realizado en el marco del XVI Congreso de Responsabilidad Social.

En este espacio participó nuestro Director General, César Iván Velosa, junto a María Isabel Ulloa, Directora Ejecutiva de ProPacífico; Bibiana Rodríguez, Directora de Desarrollo Urbano Sostenible de ProBogotá Región; y Constanza García, Directora de Comunicación e Inversión Social de BBVA Colombia, en una conversación sobre el papel de las instituciones frente a los desafíos y oportunidades de los territorios.

Una historia que nació en el territorio

La participación de Fundación Amanecer partió de una historia que comenzó hace más de tres décadas en el centro de Casanare, particularmente en Aguazul, Tauramena y Yopal.

En ese momento, el territorio atravesaba importantes transformaciones sociales y económicas. Muchas familias campesinas migraban hacia las ciudades en búsqueda de oportunidades laborales, mientras pequeños negocios surgían como alternativas para generar ingresos y sostener los hogares.

Frente a esta realidad nació una apuesta que marcaría el camino de la Fundación: trascender la intervención asociada únicamente a los proyectos industriales y contribuir a generar capacidades en las personas, sus iniciativas productivas y sus comunidades.

Con el paso del tiempo, esta visión se amplió y hoy Fundación Amanecer tiene presencia en 140 municipios de la cuenca hidrográfica del río Orinoco, donde acompaña a cerca de 27.700 familias y más de 100.000 personas, a través de 20 oficinas y diferentes estrategias de acompañamiento, inclusión financiera, extensión rural y desarrollo.

De beneficiarios a protagonistas

Una de las preguntas que orienta esta manera de trabajar es fundamental: ¿cómo lograr que las comunidades dejen de ser beneficiarias y se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo?

Para Fundación Amanecer, la respuesta está en fortalecer capacidades y autonomía.

Esto significa ir más allá de entregar una solución puntual y contribuir a que las personas puedan desarrollar conocimientos, tomar decisiones, fortalecer sus actividades productivas y construir alternativas que puedan sostenerse en el tiempo.

La experiencia de la Fundación ha mostrado que la riqueza de un territorio no es suficiente para generar capacidades territoriales. Los recursos naturales, las posibilidades económicas y las oportunidades de inversión adquieren verdadero sentido cuando las personas y las comunidades cuentan con herramientas para participar activamente en los procesos que transforman su entorno.

Por eso, el propósito no es generar dependencia de las instituciones, sino acompañar procesos que permitan que las comunidades necesiten cada vez menos de ellas.

Escuchar también es una forma de transformar

Trabajar en territorio implica reconocer que no toda la información está en los indicadores ni en los escritorios.

Las realidades de una comunidad se comprenden también caminando sus calles, escuchando a sus habitantes, conociendo sus dinámicas y entendiendo los desafíos que enfrentan.

Esta cercanía ha sido fundamental para Fundación Amanecer. Permite identificar nuevas necesidades, reconocer capacidades que ya existen y ajustar las estrategias de acuerdo con las transformaciones que viven las comunidades.

La tecnología y la transformación digital también hacen parte de este proceso. Representan nuevas posibilidades para ampliar el acceso a herramientas y servicios y fortalecer la autonomía de las personas, pero su implementación requiere comprender las condiciones particulares de quienes las utilizan.

Por eso, la transformación digital no reemplaza la cercanía: la complementa.

Una mirada desde la cuenca del río Orinoco

La apuesta de Fundación Amanecer se desarrolla en un territorio de enorme importancia para Colombia.

La cuenca hidrográfica del río Orinoco reúne una gran diversidad ambiental, social y productiva y conecta comunidades con diferentes formas de habitar y relacionarse con el territorio.

En este contexto, uno de los desafíos es lograr que los procesos de desarrollo económico y agroindustrial también generen oportunidades para las comunidades que han habitado y cuidado estos territorios durante generaciones.

Campesinos, campesinas, empresarios, comunidades indígenas y otros actores locales tienen un conocimiento fundamental sobre las dinámicas de la región. Fortalecer sus capacidades significa también ampliar sus posibilidades de participar en las transformaciones que allí ocurren.

Transformar también implica transformarnos

La experiencia territorial también ha llevado a Fundación Amanecer a reconocer que la transformación no ocurre únicamente afuera de la organización.

Las instituciones también necesitan transformarse.

Escuchar más, revisar las formas de hacer las cosas, incorporar nuevas herramientas y mantener una conexión permanente entre la gestión institucional y la realidad de las comunidades hace parte de ese proceso.

Porque acompañar territorios que cambian exige organizaciones capaces de aprender, adaptarse y repensarse.

Desde la Orinoquia, Fundación Amanecer continúa construyendo ese camino: acompañar a las comunidades no para sustituir su capacidad de actuar, sino para fortalecerla y contribuir a que sean protagonistas de su propio desarrollo.

Juntos transformamos vidas y territorios.

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