Durante estos días, en la sede de Fundación Amanecer en Yopal está pasando algo que no se ve todos los días: servidores públicos, profesionales de distintas dependencias y equipos institucionales reunidos alrededor de una misma pregunta: ¿cómo puede la inteligencia artificial ayudarnos a trabajar mejor por nuestro territorio?
Entre el 9 y el 11 de marzo, este espacio se ha convertido en un lugar de conversación, aprendizaje y experimentación. No es una clase tradicional sobre tecnología. Aquí los participantes llegan con lo que forma parte de su día a día: informes, oficios, bases de datos, solicitudes ciudadanas, documentos que normalmente ocupan horas de trabajo en las oficinas públicas.
La diferencia es que ahora los están mirando desde otra perspectiva.
Con el acompañamiento de herramientas de inteligencia artificial, empiezan a descubrir formas nuevas de hacer lo que ya hacen todos los días: redactar mejor un informe, entender más rápido la información, identificar patrones en las solicitudes de la ciudadanía o encontrar señales que ayuden a tomar decisiones más oportunas.
La formación, que se desarrolla en articulación con la Alcaldía de Yopal, combina momentos de explicación con mucho trabajo práctico. De hecho, la mayor parte del tiempo está dedicada a probar, experimentar y aprender haciendo.
Hay momentos de sorpresa —cuando una herramienta logra sintetizar páginas de información en segundos— y también momentos de reflexión: qué tanto confiar, cómo verificar, cómo asegurar que la tecnología se use con responsabilidad dentro de las instituciones públicas.
Y es que uno de los mensajes más importantes que atraviesa todo el proceso es claro: la inteligencia artificial no reemplaza el criterio humano. Es una herramienta que, bien utilizada, puede ampliar la capacidad de análisis, organización y respuesta de quienes trabajan todos los días en la gestión pública.
Más allá de las herramientas, lo que realmente ocurre en este tipo de encuentros es algo más profundo: las instituciones del territorio comienzan a fortalecer sus capacidades para enfrentar los retos de una realidad cada vez más digital y compleja.
En un momento en el que la tecnología avanza a gran velocidad, generar espacios como este se vuelve fundamental. Espacios donde las personas pueden detenerse, aprender juntas y entender cómo esas herramientas pueden ponerse al servicio de lo que realmente importa: mejorar la forma en que las instituciones responden a las necesidades de la gente.
Desde Fundación Amanecer, hacer posible este tipo de encuentros también es una manera de seguir apostándole al desarrollo del territorio: acercando conocimiento, conectando capacidades y abriendo conversaciones que ayudan a que nuestras instituciones evolucionen.
Porque cuando el conocimiento se comparte y las herramientas se entienden, algo empieza a cambiar. Y muchas veces ese cambio comienza así: personas reunidas alrededor de una mesa, explorando nuevas formas de hacer mejor su trabajo por el territorio.


