Noticias

Arte con identidad territorial: el aporte de Viviana Gómez

El mural que da la bienvenida a la nueva sede de Fundación Amanecer en Chocontá es una obra cargada de identidad, memoria y sentido territorial. Detrás de esta creación se encuentra Viviana Gómez, muralista e ilustradora oriunda de Villapinzón, cuya trayectoria artística ha estado marcada por la representación de la vida campesina, los rostros del territorio y la conexión entre las comunidades y su entorno natural.

Su trabajo nace de una relación cercana con el campo y con las historias que hacen parte de la vida cotidiana de la región. Los paisajes, las tradiciones, las costumbres y las personas han sido una fuente permanente de inspiración que ha dado forma a una propuesta artística auténtica y profundamente vinculada a sus raíces.

A lo largo de los años, Viviana ha construido un camino que comenzó con el retrato al óleo y que posteriormente evolucionó hacia el muralismo, una disciplina que le ha permitido llevar su arte a espacios públicos y comunitarios. Gracias a esta evolución, su obra ha logrado conectar con diferentes audiencias y consolidarse como una expresión representativa del arte con identidad campesina.

La artista fue la encargada de plasmar en el mural de la nueva sede de Fundación Amanecer los elementos que representan el desarrollo y la transformación de los territorios. A través de cada figura, color y detalle, la obra refleja el papel de las mujeres emprendedoras, los campesinos, los pequeños negocios y los jóvenes como protagonistas de los procesos de crecimiento económico y social.

La participación de Viviana Gómez en este proyecto también resalta un principio fundamental para Fundación Amanecer: el desarrollo territorial no solo implica generar oportunidades económicas y sociales, sino también reconocer, visibilizar y fortalecer el talento local. Apostarle a los artistas de la región significa valorar las capacidades del territorio y convertirlas en herramientas para construir identidad, sentido de pertenencia y transformación.

De esta manera, el mural se convierte no solo en una pieza artística, sino en un símbolo que une el trabajo institucional con las historias, los sueños y las capacidades de las comunidades que hacen parte del territorio.